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Perdonar, ¿sabemos hacerlo?

Aprender a disculparse ante alguien querido o en una relación formal puede marcar la diferencia.


Saber cómo pedir perdón cuando el momento lo requiere es una de esas habilidades que, por sencillas que parezcan, marcan la diferencia en las relaciones personales.


Y es que hay gente que experimenta serios problemas a la hora de disculparse, incluso aunque la otra persona sea alguien querido con quien se tiene confianza.


Pero al igual que ocurre con muchas otras capacidades, es posible aprender cómo pedir perdón a alguien querido o incluso a alguien con quien se tiene una relación más formal o profesional.


Hoy el tema seleccionado para compartir con ustedes en el Blog y discutir en nuestro Conversatorio es.... Perdonar, ¿sabemos hacerlo?




Y para iniciar el tema lo haremos con la siguiente pregunta.


¿Qué es perdonar?


Existe la creencia general de que perdonar es olvidar. Pero, ¿es esto cierto? ¿Cuando perdonamos olvidamos todo lo que ha ocurrido? O mejor dicho, ¿cuando perdonamos deberíamos olvidarlo todo? Olvidar equivale a no recordar algo, por lo que si tenemos en cuenta que tenemos memoria, olvidar un acontecimiento importante nos resultará extremadamente difícil, por no decir imposible. Es cierto que olvidamos números de teléfono, direcciones, el contenido de un examen; pero olvidar algo que nos ha impactado a nivel emocional, hasta la fecha, es demasiado difícil.


Así pues, si perdonar no implica olvidar, ¿de qué se trata? Perdonar consiste en un ejercicio a través del cual estamos en paz con nosotros mismos y con los demás. Si alguien quebranta nuestra confianza, perdonar a esta persona no consiste en olvidar lo que nos ha hecho, sino en comprender porqué lo ha podido hacer y no «echar leña al fuego». El hecho de que nos hagan daño ya es demasiado doloroso como para hurgar en la herida, por lo que el perdonar es aceptar lo que ha ocurrido y decidir no darle vueltas a lo ocurrido durante días, semanas o meses.



Perdonar no significa que una amistad o una relación de pareja deba seguir forzosamente.


Si alguien actúa de forma tan incorrecta que puede llegar a ser perjudicial en nuestras vidas, quizá lo mejor que podemos hacer es alejarnos. En caso de que sea un amigo, nos podemos alejar ; y en caso de una relación, podemos poner punto y final.


Perdonar no es un acto pasivo, no es resignación, no se trata de aceptar todo aquello que nos ocurra sin hacer nada. Si alguien nos trata mal cada vez que se enfada, podemos perdonarle y comprenderle, pero, ¿tenemos que soportar sí o sí este tipo de situaciones? Obviamente no.


Segunda pregunta. ¿Tiene algún sentido perdonar?


El perdón es la herramienta que nos ayuda a liberarnos de cargas y a caminar livianos y felices por la vida. Nos ayuda a dejar rencores, deseos de venganza y sanar heridas.




Algunos piensan que el perdón está diseñado solamente para quienes ocasionan algún daño. Pero no es así. Es necesario primero que aprendamos a perdonarnos nosotros mismos. Esto realmente es lo que ayuda a que perdonemos a los demás.


El perdón es la herramienta que nos ayuda a liberarnos de cargas y a caminar livianos y felices por la vida. Nos ayuda a dejar rencores, deseos de venganza y aquellas emociones negativas, producto de una situación que nos hirió.


Es bueno saber que perdonar no es olvidar, minimizar o justificar el daño. Tampoco se trata de reconciliarse con el agresor, ya que en algunos casos esto no resulta necesario ni sano, y además, puede exponer a la víctima a ser nuevamente herida.


Pero, si, podemos perdonar a alguien que nos hizo daño, y decidir alejarnos de esa persona, estableciendo límites claros que nos protejan de volver a ser lastimados.


El volver a creer es algo que nos cuesta mucho después de ser lastimado.


El perdón es algo que hacemos por nosotros mismos, para liberarnos de emociones que nos dañan, para salir del miedo y la desconfianza, y darnos la oportunidad de volver a creer en la bondad de las personas.


En muchas ocasiones, puede ser que la otra persona no se entere de que la hemos perdonado. Lo que es verdaderamente importante es que sigamos adelante más livianos y fortalecidos.


Perdonar es una oportunidad de aprendizaje. Es entender que vivir esta experiencia, nos ayuda a crecer y valorarnos.


Es importante saber que, a pesar de los grandes beneficios que tiene el acto de perdonar, no siempre resulta fácil.


Al percibir en otros una intención negativa o de hacernos daño, la tendencia es a aislarnos, juzgar y cargarnos de rabia, deseos de venganza y otras emociones negativas, a modo de protegernos.


Para esto, es necesario elaborar un proceso de perdón, el cual en ocasiones toma años, y en este punto es importante resaltar que siempre dependerá de la magnitud del daño y la personalidad de la víctima.


El perdón es un valor humano presente en diversas filosofías, religiones y culturas.


Diversos estudios científicos coinciden en que las personas más felices son aquellas que practican el perdón hacia sí mismos y a otros. Esto les permite avanzar con un mayor nivel de aceptación y satisfacción frente a las diversas situaciones de la vida.


Las personas que han sido profunda e injustamente heridas, pueden sanar emocionalmente si perdonan a su ofensor.


Perdonar también es beneficioso para la salud psicologica y física, ya que a partir de una decisión personal, resulta beneficioso decidir pedir perdón a quien hemos dañado de algún modo, fuera intencionalmente o no.


Saber pedir perdón implica de algún modo reconocer la culpa y el daño cometido a la otra persona, así como el querer repararlo. No siempre es fácil reconocer que uno ha dañado a otro, porque el ego y el orgullo obstaculizan este proceso.


Una vez que se logra este reconocimiento y se procede desde la humildad, puede surgir el compromiso de cuidar mejor la relación si se da la oportunidad de retomarla. Sin embargo, el objetivo de pedir perdón no debe ser la reconciliación, sino sentir que se está haciendo lo correcto, teniendo claro que debe mantener el respeto ante la decisión de la otra persona de volver a confiar o de no hacerlo.


La esencia del perdón es reconocer la humildad (la nuestra y la de otros), y ser capaces de abrir el corazón para perdonar, reconociendo que somos humanos y aceptando la realidad de cada individuo.


Esperar que uno u otro sea distinto a lo que es, genera sufrimiento e impide la liberación del acto de perdonar.


Para aprender a perdonarse y perdonar, es necesario aprender a aceptarse y aceptar a los demás. Algo que ayuda al proceso de aceptación es comprender que todas las personas estamos determinadas por una historia de vida diferente que puede marcar la manera de percibir la vida.


Si logramos enfocarnos en el sentido que tienen las circunstancias que ocurren en nuestra vida, y así integrar las distintas experiencias de forma positiva, lograremos conservar un estado mental de paz y bienestar interior, fortaleciéndonos ante la experiencia dolorosa.


Aunque a algunos no les guste escucharlo es un hecho que ninguno de nosotros es perfecto. Todos cometemos errores.


“En cualquier relación, el uso frecuente de dos palabras es muy importante. Ellas pueden cambiar el curso del destino. Estas palabras son: Gracias y lo siento.


Todos ocasionalmente hacemos cosas o decimos algo de lo que nos arrepentimos más adelante. Y sí, a veces nos atrae hacer cosas increíblemente estúpidas. Y como resultado de ello es muy probable que lastimemos a otros, sin importar si se hace accidental o intencionalmente. En algunos casos puede tomar bastante tiempo antes de que nos demos cuenta del impacto negativo que nuestras acciones o palabras tuvieron en los demás.


Sin embargo, una vez que recuperamos el sentido sentimos la profunda necesidad de disculparnos por todos los problemas y el dolor que hemos causado. Aunque disculparse genuinamente por algo realmente estúpido que has hecho puede ser todo un reto.


De hecho, decir “Lo siento, por favor, perdóneme” no siempre es suficiente. Porque, la mayoría ni siquiera aceptará una disculpa que no sea sincera. Por lo tanto, el elemento central de una disculpa es el arrepentimiento.


Si realmente sientes lo que has hecho, una disculpa genuina y sincera puede ayudar a restaurar la confianza. Cuando lamentas profundamente tus acciones o palabras, disculparte te permite a ti y a la otra persona pasar de lo que ha sucedido.


Cuando le pides perdón a alguien es muy importante que tu disculpa provenga del corazón. Esto es porque todos conocemos a esas personas que se disculpan una y otra vez pero que nunca se arrepienten de sus acciones. Para ellos el disculparse es solo una forma de evitar problemas. Sin embargo, ni siquiera tienen la intención de cambiar su comportamiento.


Es por ello que, los invitamos a que no sean ese tipo de persona . Si te disculpas, se sincero al respecto y asegúrate de que nunca vuelva a ocurrir lo mismo.





“Cuando perdonas, liberas tu alma. Pero cuando dices ¡lo siento’, liberas dos almas.”


Para aprender a pedir disculpas hay que modificar ciertos hábitos y creencias relacionadas con la autoimagen y con las expectativas acerca de cómo deben ser las relaciones sociales.

Tercera pregunta. ¿Existe alguna fórmula mágica para pedir perdón?


Realmente no, sin embargo, sí existen una serie de pasos para que nuestro perdón sea más sincero y pueda tener más efectividad. Cabe decir que se trata de un acto profundo e interior. Si queremos que nos perdonen, nuestras palabras deberán ser auténticas, por lo que si nuestra postura es superficial poco efecto tendrán. Entre los puntos a destacar se pueden resaltar tres: disculparse, arrepentirse y cambiar de conducta.


Pedir perdón


Pedir perdón implica disculparse por lo sucedido. Sabemos que nos hemos equivocado y queremos solucionarlo, por lo que nuestro primer puente hacia la resolución del conflicto es expresar nuestro malestar y tender una mano a modo de disculpa. De esta forma, la otra persona sabrá que nos hemos percatado de nuestro error y que tenemos intención de subsanarlo.


Arrepentimiento


El arrepentimiento no es sinónimo de tortura psicológica. El arrepentimiento consiste en conscientes del alcance del daño que hemos hecho y proponernos no volver a hacerlo. El daño puede ser a nosotros mismos, a una persona o a varias. Arrepentirse no sirve de nada si sólo nos fustigamos por lo ocurrido. En este caso es una postura reflexiva. Si es hacia nosotros mismos, sabemos el daño que nos hemos hecho. Si es hacia los demás, intentamos ponernos en su situación y sentir su dolor.


Poco a poco, con esta práctica, iremos siendo cada vez más conscientes de cómo se sienten los demás cuando llevamos a cabo acciones desafortunadas. De esta forma, aumentaremos nuestra empatía y seremos más conscientes del daño que podemos estar haciendo.


Cambio de conducta


El cambio de conducta es la demostración de que hemos entendido el daño que hemos causado y nuestro compromiso en no volver a llevarlo a cabo. También puede implicar algún tipo de compensación. Por ejemplo, si hemos causado un daño material, podemos repararlo nosotros o pagar por el arreglo. Si el daño es a nivel emocional, podemos estar más cerca de esa persona y demostrarle que realmente nos interesa y queremos su felicidad.


Y para terminar nuestra acostumbrada reflexion.


Perdonar es un acto que llevamos a cabo con nosotros mismos para estar serenos y gozar de calma interior. Si continuamos con el fuego interior de la ira, el rencor o el odio no podremos alcanzar ningún estado de tranquilidad. Es por ello, tan importante aprender a perdonar, incluso cuando quien nos ha ofendido no esté delante o no esté ya vivo.


Decir «te perdono» y hacerlo de forma sincera, implica que esa llama de la rabia interior se apaga y nos deja paz y tranquilidad para nuestro bienestar. Ya nada nos consume por dentro, ya nada nos arrebata la alegría.


Perdonar, sin duda, es un acto hacia los demás, pero sobre todo, con uno mismo para volver a ser feliz.



A continuación y para despedisrnos, les compartimos algunas frases que les ayudará a encontrar las palabras correctas para disculparse.


  • Cuando perdonas te das a ti mismo la segunda oportunidad de esa vida hermosa, sea cual sea la decisión del otro.

  • El perdón es la venganza más dulce.

  • Una disculpa es una buena manera de tener la última palabra.

  • El perdón puede salvar tu vida. Jamás he encontrado algo tan efectivo como el perdón para sanar las heridas profundas. El perdón es una medicina poderosa.


Apuesta a empezar a perdonar . Dejemos atrás los resentimientos. ¡“Nada libera tanto como perdonar. Nada renueva tanto como olvidar.”!



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